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domingo, 16 de mayo de 2010

Oohh Champs-Élysées...

Bonjour mes amis!

Bueno bueno, como podeis comprobar acabo de volver de Paris, la ciudad de la luz, la pompa, las volutas y en la que no puede faltar un buen dorado que engalane la esquina de cualquier edificio que se precie.

Pero no os confundais, no ha sido un viaje de placer... sino de trabajo :P: cinco días sin parar, pateándonos Paris, yendo de edificio moderno en edificio moderno (creo que una vez vimos la Torre Eiffel de refilón) en los cuales lo único que me mantuvo en pie fueron las grandes dosis de café del desayuno... Y cuando digo edificios modernos, me refiero a edificios de Jean Nouvel. Para nosotros, la ciudad de París se compone de edificios de Haussmann y edificios de Jean Nouvel; mis profesores deben ser bastante fans, porque los vimos absolutamente todos, incluido su Atelier, que la verdad, fue una visita bastante interesante, porque nos explicaron como trabajan en el estudio y nos estuvieron enseñando algunos proyectos en desarrollo y esas cosas.

A parte de la obra completa de Jean Nouvel, también visitamos nuestro solar del proyecto: una isla en el sena, en el culo del mundo del centro de París, en una zona que están rehabilitando a base de edificios de arquitectos famosos llamada Ville de Billancourt. Os ahorraré las fotos de los edificios dorados de Perrault y otros horrores mayores perpetrados por Nouvel, pero no podía no enseñaros ¡la girafa estructural!

No puedo imaginarme al pobre que tuvo que calcular eso...

Después de estar en París, me he dado cuenta de lo mucho que echo de menos vivir en una ciudad grande (aunque creo que me pasa cada vez que salgo de Baviera, porque tuve la misma sensación al volver de Berlín); a pesar de que la primera impresión que nos llevamos no fue para nada buena, sobre todo viniendo de la perfección que reina en Munich

Para empezar me tuve que levantar a las 4 de la mañana para coger mi vuelo, lo cual implica que ya empecé el viaje cansada...

Una vez llegamos a París (medio moribundas, tanto que lo primero que hicimos al llegar fué dormir) nos encontramos con que el aeropuerto Charles de Gaulle era tán caótico que ni siquiera te señalizaban por donde salían tus maletas y tenías que ir andando por toda la terminal hasta que encontrabas la pantalla que te daba la información que necesitabas.

Después vino la odisea de comprar el billete del RER que te llevaba a París: máquinas y máquinas para comprar un billete de 9 euros y que ¡solo aceptaban monedas!. Claro... todo el mundo llegaba e intentaba dos cosas: intentar meter billetes por una ranura que no servía para nada y luego intentar pagar con la tarjeta, sin saber que no aceptaban ni visa ni tarjetas maestro (algo que nos hizo plantearnos seriamente a qué tipo de pais habíamos viajado). Esto provocaba colas y colas de turistas que se movían sin rumbo por el hall hasta que encontraban la única máquina de cambio escondida detrás de un pilar...

Cuando por fín llegamos a París... el metro olía a pis... De hecho, a lo largo de los días desarrollamos la teoría de que para los parisinos los conceptos de metro y de baño tienen el mismo significado: el echo de que las estaciones de metro tengan un acabado de azulejos de baño puede confundir a cualquiera, y por otro lado, que los baños públicos (esos que hay por las calles y que en cualquier país apestan) en París sean las zonas más aseadas y pulcras, nos hacen pensar que son conceptos sobre los que aún tienen que reflexionar.

Anyway... Nuestro hotel, estaba en un barrio lleno de obras, poco céntrico y como todos los hoteles de París, era caro y cutre, a pesar de que (como te señalaban orgullosamente en la entrada) era Tout Confort, porque también te aclaraban que tenía ascensor, así que... ¡Qué mas se puede pedir!


Aunque cuando realmente me asusté de lo señorita que me había vuelto viviendo en Munich, fue cuando se nos ocurrió ir a dar una vuelta por el centro de París... Coches, ruido, gente... estabamos tan estresadas que ni siquiera hablabamos y lo único que podíamos hacer era mirar a todas partes como anonadadas por la cantidad de cosas que pasaban a nuestro alrededor. Y eso es muy preocupante teniendo en cuenta que dos de nostras vivimos en Madrid, y la otra en Roma... Menos mal que al final del viaje ya nos habíamos acostumbrado.

A parte de estas pequeñas impresiones primerizas, al final me hubiese gustado quedarme, hasta me arrepentí un poco de haber elegido Munich como destino para mi erasmus (eso también me pasó en Berlín... debería mirarmelo...). Necesito una ciudad en la que pasen cosas... Estando allí nos dimos cuenta de que Munich era tan perfecto que hasta molestaba... Creo que un día de estos romperé una farola, para sentirme más agusto. Además dentro de su caos (y de sus olores) la gente parecia vivir en la relajación total y todas las plazas estaban llenas de gente de todo tipo: mimos, pijas tomando el sol al lado de perroflautas, gente tocando la guitarra...


También es verdad que parte de culpa de esto la tiene Quentin, un erasmus francés de mi clase de proyectos, que estudia en París y que nos estuvo enseñando los sitios cool de la ciudad. De hecho, aún tengo en mi posesión el Official Paris Cool Map en el que nos marcó las zonas de bares y los barrios donde se come bueno y barato a lo largo y ancho de la red de metro. La verdad es que gracias a él, el grupo de erasmus fué el más envidiado de la expedición: íbamos a bares con exposiciones de arte como Le Point Efimere y asistiamos a refinadas a fiestas en casas de parisinos en las que se podía degustar desde mojitos hasta absenta (porque he de aclarar que la fiesta era en Montmartre y eran todos unos bohemios); mientras que los alemanes eran timados en megadiscotecas donde cobraban la copa a diez euros.

Gente del otro grupo, aka The Germans, que normalmente ignora a los estudiantes internacionales observándoles con cara de desprecio, hasta llegaron a mandarnos mensajes preguntandonos sobre nuestros planes nocturnos.

¡Qué dura es la vida del turista!

La verdad es que, a pesar de lo que he dicho antes (que en agunos casos es verdad), no me puedo quejar de mis compañeros de clase... ¡Porque este semestre son todos majísimos! Mantenían conversaciones con nosotros en el desayuno, el otro día un chico se nos acercó en clase y empezó a preguntarnos de donde veníamos... ¡Cuando nos los cruzamos nos sonríen! . Es algo que nunca hubiese pasado el semestre pasado cuando las respuestas a todas nuestras preguntas eran jas y neins. Estoy tan llena de ilusión, que no quepo en mi de gozo.


lunes, 26 de abril de 2010

Springing Spring

Fotos felices de mis últimos días de vacaciones explorando los alrededores de München, básicamente lagos con monasterios y cervecerías propias: Starnbergersee + Kloster Andechs (versión 2.0).

Entre las conexiones hispano-germana e italo-española, no se por que estoy aprendiendo alemán... De hecho creo que ahora mismo me sería mucho más útil aprender italiano :S. También podríamos estar hablando de una cumbre de lenguas romance, pero el pobre Cédric esté solo en la rama francesa, así que le obviamos.

Resumen de todas estas fotos: Sol + Cerveza + Siesta en el S-bahn :)















PD: las fotos de Kloster Andechs no son mías... que más quisiera yo. Son de un tal Lane, un americano amigo de unos amigos, con el que hablé un poco. Pero son fotos muy felices así que ¡me las quedo!

sábado, 30 de enero de 2010

Flashback

¡Buenas a todos! ¿Os acordais de mi "super entrega" final de proyectos? ¡Pues ya está terminada! No es que me sorprenda, porque ya sabeis que no era nada de trabajo (y encima entre dos personas) pero me gustaría remarcar el hecho de que ¡la hemos acabado! Sí, en Alemania acabar una entrega es posible, aunque creo que esta será la primera y la última vez que ocurra, así que habrá que disfrutarlo.

Y por si fuera poco, no solo la hemos acabado, sino que lo hemos hecho cuatro días antes de la fecha de entrega. Esto es algo que nos ha sorprendido a nosotras mismas, y es que nos hemos dado cuenta de que nos hemos vuelto mucho más alemanas de lo que pensabamos y además sin darnos cuenta. Después de despotricar tanto sobre la forma de trabajo de los alemanes, hemos acabado haciendo exactamente lo mismo que ellos, es decir pasarnos la vida en el aula de trabajo trabajando un poco y charlando el resto del tiempo; eso sí, de una forma super constante: todos los dias de 11:00 am a 7:00 pm (justo para llegar a casa a la hora de cenar por supuesto) dedicando un 50% de ese tiempo a trabajar (de forma muy poco eficiente), un 30% a cotillear y comentar las acciones del Club Social y el 20% restante a actualizar Facebook (o más concretamente a comentar y/o hacernos fans de los grupos a los que se unía Jose).


Aaayyy, mierdecilla, mierdecilla...

No es que no quiera mis super vacaciones (aunque tampoco es que las necesite urgentemente, tampoco he trabajado tanto), pero este aula de trabajo ha sido tan divertida que me va a dar pena dejarla... Nadie habla sobre sus aulas de trabajo excepto Teresa y yo, que como la mayoria de las veces no nos enterábamos de lo que pasaba a nuestro alrededor, hemos llegado a desarrollar multitud de teorías sobre nuestros compañeros.

_ El Club Social. Se encuentra a escasos dos metros de nuestras mesas, al fondo de la planta de arriba, y basicamente está formado por el dj (aka. babuchas, porque tenía unas zapatillas de estar por casa que se ponía cuando hacía las entregas), el apodado cariñosamente gordito de las gafas, y el que nunca esta aquí (aka. el otro, aunque esta semana nos hemos enterado de que se llama David).

Se pasaban la vida en el aula de trabajo, tenían sus fogones, su cafetera, paños de cocina para limpiar la cafetera, una caja de cervezas y otra de agua con gas (que recargaban de forma periódica), una cajonera cerrada con llave (en la que obviamente, no sabemos que guardaban, aunque nos corroe la curiosidad) y miles de cosas más. Lo llamamos club social porque más que trabajar se dedicaban a socializarse: venían amigos de visita y les ponían música y vídeos de youtube, o invitaban a gente de la clase (nunca a nosotras :() a tomar café y comer galletas, amigos suyos venían a desayunar con ellos, se hacían pistolas falsas con trozos de maquetas y jugaban a dispararse y además de ser dueños de las sushi-maquetas (que ya es más que suficiente), esta semana nos han vuelto a deleitar la vista con una de sus nuevas creaciones que romperá tendencias la próxima temporada: ¡las babucha-maquetas! Sí, sí, habeis leido bien, les da unos trozos de cartón pluma, un poco de celo... y ala, te hacen un calzado en un pis-pas. ¡Hay que ver lo apañados que son!

_Los Asistentes. Podría ser el nombre de una serie cuyos personajes serían: Daniela, una profesora sin muchas luces que se está haciendo vieja; tiene problemas con el alcohol e intenta tirarse a todo el que se le ponga por delante pero nadie le hace caso; Clemens, profesor gay sin muchas luces, mejor amigo de Daniela, bebe con ella y la consuela en sus borracheras tras ser ignorada por los hombres; y por último Katharina, profesora que está muerta por dentro. Obviamente, sería una comedia.

_Los de al lado. También conocidos como los vecinos, son gente de pocas palabras, reservados y super eficientes. Aunque son los únicos que siempre siempre, pase lo que pase, nos saludan y se despiden con amablidad, y los únicos con los que hemos mantenido una conversación (pensabamos que era el principio, pero después de las vacaciones todo volvió a su situación anterior). Son los que mejor nos caen a pesar de que para nosotros se han pasado cuatro meses hablando sobre una escalera y una ventana (quer eran las únicas palabas que claramente diferenciábamos dentro de sus conversaciones). Uno de ellos es igualito a Chris Martin.

_La francesa. Una chica cuya identidad nos ha inquietado todo el semestre. Realmente no sabíamos si era francesa, la llamabamos así porque trabajaba con un francés y hablaba un francés perfecto, así que supusimos que lo era. Pero luego nos dimos cuenta que también hablaba un alemán perfecto, y entonces ya empezamos a dudar, y después la escuchamos hablar en un idioma raro que para nosotros también sonaba perfecto (aunque vete tu a saber). Teníamos varias posibilidades: podía ser belga, o suiza (que siempre hablaban mogollón de idiomas), alemana que había estado en Francia, hija de padres de distinta nacionalidad criada en otro pais... Pero al final conseguimos averiguar de donde era (juju, una pequeña victoria) y ¡ha resultado ser húngara! A lo mejor esto no es interesante para vosotros, pero para nosotros fué la respuesta a un enigma que nos ha durado cuatro meses.

Hay muchos más, pero esos son los más importantes (sbre todo los del club social, que son los que nos han hecho más gracia, aunque faltan la de la coleta, nuestro amigo "español", la de la cara naranja y el de la foto...) pero si eso ya haré una segunda parte.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Noches locas... de proyectos

Por fín se acabaron los proyectos estúpidos que no sirven para nada y hemos empezado al fin nuestro proyectito de viviendas comunales en donde todo el mundo va en culos y fuma maría.

Después de nuestro primer (y esperemos que último) gran fracaso en nuestras exposiciones de proyectos, decidimos hacer exactamente lo que hacían los alemanes: que ellos hacían una maqueta, nosotras también; que compraban un tipo específico de cartón, nosotras también; que hacían el pino puente mientras bebían zumo de manzana, pues también lo hubiesemos intentado...

Desde que nos encerramos en la sala de trabajo, nuestra mayor aspiración era entender como pensaban las extrañas cabezas germanas y tras mucho observar, la conclusión a la que hemos llegado es que los alemanes no piensan, los alemanes PRODUCEN. Son unas máquinas de producción perfectas, con esas horribles maquetas a todo detalle... grrr, les odio. Cómo lo hacen aún se nos escapa, deben llevarlo en los genes.

Mesas con maquetas (aún no en su apogeo)

Para el martes teníamos que hacer la maqueta más grande del mundo, a escala 1:10 (que a mi me llegaba hasta el hombro) para la cual nosotras tardamos dos días más o menos, pero ellos no, ellos llegaron la tarde del lunes y a las 12 de la noche ya estaban haciendo las fotografías. De hecho, todas las mesas están siempre llenas de maquetas a miles de escalas, mientras que las nuestras son las unicas que están llenas de mierdecilla de protomaquetas que nunca llegaron a ser...

Nuestra mesa, la única que tiene croquis, con una trozos de maqueta que nunca llegó a ser nada

Eso sí, a pesar de la perfección de sus maquetas (persianas, sofas, sillas y personas sentadas en ellas incluidas), se nota que no piensan... Y es que el estudio está lleno de casas de abuela. Son cubitos de una, como mucho dos plantas (porque a pesar de trabajar en maqueta no parece que piensen mucho en 3D), llenas de habitacioncitas horribles... Teresa (la otra española con la que estoy haciendo el proyecto) y yo, alucinamos con lo feos que son algunos de los proyectos, ¡hasta hay uno simétrico!

Los proyectos de nuestra clase se pueden clasificar en tres tipos:

- Tipo 1: el patio de mi casa es particular. Es decir, casas de abuela con patio en medio incluido y alrededor habitaciones metidas a presión para que quepan en una forma rectangular elegida al azar.
- Tipo 2: Container style. Y digo style, porque no llegan a apilar containers, se han quedado en un paso anterior (creo que no les llegó la moda container) así que apilan cajitas una sobre otra. A lo mejor si apilamos container les parece de lo más rompedor...
-Tipo 3: el nuestro. Qué con sus espacios comunes y jardines interiores de doble altura no se parecía en nada a los demás (y a pesar de que nosotras mismas admitimos que no era nada bueno y que en Madrid sería un proyecto de lo más normalito, es el mejor y el más flipado de la clase)... Bueno, misteriosamente el único proyecto que sí se parecía, era el de nuestros vecinos a los que pillamos cotilleando nuestros croquis antes de hacer su proyecto y que ya antes nos habían robado la mesa. ¿Casualidad? Yo diría que no...


Por otro lado creemos que los alemanes empiezan a aceptarnos un poco: el otro día uno de nuestros vecinos nos miró con una mirada neutra, que es un avance desde la cara de asco, y el otro nos miró con lo que parecía una medio sonrisa, con lo cual ya nos cae bien. Somos muy fáciles de contentar... Luego está nuestro amigo, que no sabemos como se llama y digo amigo entre comillas porque es una forma de ver nuestra relación realmente optimista: es un chico que estuvo de erasmus en la escuela y habla un poco de español, así que de los alemanes de nuestro estudio es el que más nos ha hablado y con hablar me refiero dos preguntas: ¿Teneis pegamento? y ¿Queda cartón en la tienda? Pero cuando nos le cruzamos nos mira y nos sonríe así que es el que mejor nos cae.

Luego están las chicas... Si las tuviese que describir en una palabra sería malas, son malas. Sobre todo la de la coleta, no se como se llama ni me importa, pero cada vez que presentamos algo va a verlo y se empieza a reir mientras nos mira y cuchichea cn su amiga... En realidad me da penilla, porque se ríe de nuestro proyecto, pero de todas las casas de abuela, la suya era de las más feas.

El resto de los erasmus de otras carreras están empezando a temer a los estudiantes de arquitectura alemanes, porque absolutamente todos los erasmus de arquitectura hablamos fatal de ellos... Debe ser cosa de la carrera, y no de la ciudad en sí, porque todos los demás erasmus tienen algún amigo alemán en sus clases.


Al final, les encantó nuestra idea (el proyecto no mucho claro, que era un proyecto de 15 días), porque según dijeron literalmente, se notaba que habíamos pensado en la atmósfera de la vivienda (cosa que los alemanes, como he dicho antes, no hacen), así que ahora somos nosotras las que miramos a la de la coleta con cara de superioridad y los asistentes ya no nos tratan como si fuesemos retrasadas mentales.

Bueno, y ya se que esto no viene mucho a cuento, pero ¡tenía que colgar esta foto! El otro día, me dí una vuelta por las mesas, para ver las maquetas de la gente y escondido en un rincón me encontré... ¡Las Sushi Maquetas! ¡Y además de salmón! Jujuju, me hizo tanta ilusión que le tuve que sacar una foto...

martes, 10 de noviembre de 2009

This is not Another Welcome Party (... it's a Soave Party)

El viernes pasado, Julia y yo decidimos hacer una fiesta de... bueno en realidad de nada, simplemente la hicimos porque nos apetecía, y porque nuestro vino de confianza (Soave, obviamente) está muy bueno y es muy barato. Oficialmente (es decir, en el evento de Facebook - porque todo el mundo sabe que si no está en Facebook no es de verdad) las razones principales eran estas tres:

- para celebrar nuestra amistad y presentar nuestro piso en sociedad
- para hacer una fiesta de intercambio alemanes - erasmus de todas partes del mundo (o casi todas).
- y por último, pero no por ello menos importante, como celebración en honor al vino italiano barato.


No se a vosotros pero a mi me parecen tres razones de lo más convincentes para ser una fiesta porque sí. Porque en el fondo era una fiesta porque yo lo valgo y como bien claro lo deja su nombre: NO ES OTRA FIESTA DE BIENVENIDA.

En realidad tuve que llamarla Ths is not another Welcome Party para que la gente entrara a ver el evento... Por que llevamos desde septiembre a base de fiestas de bienvenida y ya estabamos un poco hasta las narices: Welcome Party TUM, Welcome Party LMU, Welcome Party ESG LMU, Startparty, Fiesta de comienzo del semestre, Fiesta de arquitectura... Así llega un momento que ni miras las fiestas porque después de dos meses has ido como a quince fiestas de bienvenida por motivos de lo más variopintos y con siglas de lo más confusas.

La verdad, es nuestro evento en Facebook no tuvo muchas respuestas, nos respondieron afirmativamente unas 12 personas y unas 6 dijeron que no sabían, así que estuvimos durante una semana haciéndonos a la idea de que iba a ser un desastre, intentando no pensar que no teníamos amigos y repitiendo constantemente frases como: bueno... en realidad yo prefiero una fiesta pequeña o sí, las fiestas cuanta menos gente mejor que así es más fácil moverse después.

Madrileños por el mundo

Aún así, (porque en el fondo aún guardabamos cierta esperanza) calculamos bebida para unas 20 personas... ¡y nos quedams cortas! El caso es que al final, el mismo día de la fiesta, la gente empezó a llamar diciendo que venía ¡y con más gente! El caso es que como habíamos avisado a la gente de que trajese algo de beber, se lo tomaron muy en serio y al final había bebida a raudales... Hasta e nos acabaron unieron los vecinos de enfrente, a los que no conocíamos y que por supuesto trajeron como a cuatro invitados más y una caja entera de cervezas (ya me he enterado de cual es el número del telebotellón alemán, juju).

Nuestra nevera (antes de que llegase la gente) solo tenía
media balda con comida, una botella de leche y un huevo :S

Y así acabó todo el mundo... Nosotras compramos unas 12 botellas de vino, una botella de ginebra, y unos tres litros de cerveza (solo por si alguien quería porque... era una soave party), y la gente como mínimo traía unos tres litros de cerveza por cabeza,o varias botellas de vino, o también alguna que otra botella de vodka (jaja ¡¡¡nos trajeron una botella de absolute con una funda de cuero y pinchos!!!) ... multiplicado por 30 invitados, podeis hacer la cuenta... A mi solo me hace falta echar un ojo y ver la cantidad ingente de bolsas llenas de botellas que se amontonan en mi cocina :S.

Arturo y Antonio a tras un filtro de cristal y alcohol (en todos los sentidos)

A pesar de sonadas ausencias (porque justo ese fn de semana había un viaje a Dresden y el viaje de la cátedra de Fink a Berlín, por lo que muchos de mis amigos no pudieron venir) la fiesta fué un éxito; una de esas fiestas en las que te levantas al día siguiente y sigues tan feliz como te acostaste la noche anterior y el dolor de cabeza te viene como a eso de las cuatro de la tarde...

Gente desconocida en mi habitación (creo que eran los vecinos y sus acompañantes,
porque solo conozco a uno de los que salen)


Marie y Jonathan (el del fondo creo que se llamaba Sandro...)

El caso es que ahora las masas (al menos a las masas alemanas que son los que han hecho más hincapié en el tema) nos piden más, y nosotras como grandes organizadora de fiestas que somos ya tenemos pensado el tema para la próxima: ¡Cocktail Party/Cocktail Dresses!

PD. Por favor, no deis al zoom que se verá lo realmente borrosas que están las fotos... Fuí cinapaz de sacar una decentemente :S.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Domingueros

Como buena erasmus que soy, he decidido hacer la entrega del martes durante la noche del domingo para así poder irme de juerga por los campos de Baviera (sí, se que he empezado muy mal las clases, pero es que volver cuesta... y que conste que estoy actualizando el blog ahora mismo por la misma razón).

Barajamos distintas posibilidades para el día del domingo, desde ir a patinar sobre hielo a Olympia hasta (creo, aunque a lo mejor me lo he inventado) hacer una excursión a Garmisch. A mi realmente me daba lo mismo, solo quería una excusa no ponerme a hacer los dibujos que tengo que presentar el martes. Al final, decidimos ir de visita a Chiemsee, el mar de Baviera, nada más y nada menos.



Como buenos domingueros aprovechando los últimos buenos días del otoño, madrugamos y quedamos a las 9 menos cuarto en Hauptbahnhof para coger un tren que nos llevase al lago (o al mar), en el cual finalmente comprobamos como era el puro acento bávarrrro (conclusión a la que llegamos porque no nos enterábamos de nada de lo que decían por megafonía y porque era mucho más facil de pronunciar); aunque desde que bajamos de él, no nos hemos podido quitar de encima el olor a boñiga de vaca.

Despues cogimos un barco para ir a la isla, donde, como en todo paraje bávaro que se precie, había un palacio de nuestro querido amigo Ludwig; en este caso el palacio-homenaje a Versalles, pero mucho más cutre. No voy a colgar fotos del palacio, para qué..., buscar en wikipedia Versalles, que es mejor. Además, como en todos sus palacios, lo más bonito siempre es el paisaje...


Domingueros haciendo fotos (al paisaje, por supuesto)

Durante el trayecto pudimos ver de todo, era de lo más ideal: había veleros, montañas, brumas, montañas con brumas y veleros, patos con máscaras y hasta vacas verdes (porque todo el mundo sabe que las vacas en suiza son moradas y en Baviera son verdes, ¿no?). Era todo un prau del norte como dios manda, pero del norte de verdad de la buena, y el atrezzo estaba a la altura del de San Vicente de la Barquera.


Bueno, la verdad es que lo único que hemos hecho durante la mañana ha sido andar por la isla, disfrutar del aire fresco del campo (porque despues de media hora ya nos habíamos acostumbrado al olor a caca), tomar los últimos rayos de sol del otoño e intentar pronunciar palabras o sonidos en la lengua materna de cada uno de nosotros (los escandinavos tienen unas vocales sacadas del infierno...grrr y a dios pongo por testigo que algún día podré pronuncirlas, pero ellos no pueden decir zanahorias, jeje).

Os dejo por aquí foticos de algunos amigos, que son más interesantes que el pseudo-Versalles. Me falta Cedric (el suizo al que intentaremos convencer de que las vacas en su pais son de color morado), pero solo tengo una foto suya... y Marie y él no salen muy bien :S.

Marie, Matteo y Jose
¿Quién necesita una playa cuando se puede tener una buena escalera de piedra?


David, Marie y Jose manteniendo una interesantísima conversación sobre como las vacas bávaras consiguen camuflarse entre la vegetación.

David y Fredrik
Tomando el sol, como buenos chicos del norte.


PD: ya os dije que la entrada siguiente iba a ser mucho más feliz... esta entrada se podría llamar Relax, Relax, Relax, jeje.

PD2: ahora de verdad de la buena, me pongo a dibujar... bueno, voy a hacerme la cena antes.

domingo, 13 de septiembre de 2009

With love from MP

Bueno, esta entrada tampoco tiene fotos, pero es que estoy un poco resacosa y me aburro así que he decidido contaros algo, ya veremos que surge sobre la marcha...

Ahora mismo tampoco hay mucho erasmus por aquí, el único que está en mi curso es un noruego que estudia arquitectura, pero no le veo casi nunca así que no me hablo con él. Bueno, ni con él ni con casi nadie. Y es que en mi clase hay una fauna demasiado exótica: por un lado están los árabes, casados, con hijos y que solo les interesa saber si sé cocinar; por otro los japoneses que no se enteran de nada y no se relacionan con nadie que no hable japonés (el otro día rocé un poco a uno de ellos y casi se muere del susto); luego hay un francés y un americano que son los guays; y por último está mi amiga Sandrine... una chica de Laussanne que intenta hablar conmigo, pero como no habla inglés y nuestro alemán es una mierda, hemos decidido ser amigas en el silencio (el hablar está sobrevalorado, a veces una mirada dice muchísimo más :P).

Así que contacté con un chico que conocí en uno de los cursos de alemán en Madrid (que está haciendo el curso en la TUM) para que me introdujese en su círculo de erasmus. Y lo hizo... lo único que somos los más pringados de todos. Por un lado está la realeza erasmus aka gente guay, aka 20 noruegos altos y rubios con un americano que eructa y escupe y un par de franceses con una sola ceja y cara de haber llegado directamente de Cromagnon, que quedan los sábados para jugar al fútbol e ir a fiestas; luego estamos los cuatro españoles (literalmente) que nos hemos únido al único italiano para crear los Estados Unidos del Sur y que somos los pringados a los que dejan tirados un viernes por la noche esperando en la calle mientras llueve y que se pasan toda la noche dando vueltas por la ciudad buscando algún otro bar que no sea el Atomic Café. Pero no pasa nada, porque aún hay un tercer grupo incluso inferior al de los salvajes sureños: los asiáticos; ellos nos hablan, nos adoran y somos su ejemplo a seguir.

Por otro lado está Julia (mi compañera de piso) que está loquísima (en el mejor de los sentidos): bebemos vino blanco en copas gigantes mientras escuchamos MGMT, me saca de fiesta cuando vuelvo de fiesta, me recomienda los bares y me presenta a sus amigos alemanes, que generalmente son: los dueños de esos bares, los dj's de las discotecas o simplemente chicos rubios, altos, guapos y modernos, con una ajetreada vida amorosa (en serio, es que por lo que me cuenta en vez vivir en Múnich, parece que estoy en Melrose Place y soy la nueva chica que se acaba de mudar al tercero...).

En fin... todavía es pronto, aún me falta por conocer al 80% de los erasmus y por visitar el 95% de los bares de la ciudad, así que ya os contaré dentro de unas semanas como van cambiando las cosas.